Cadáver exquisito, Grupo Ruans
miércoles, 5 de agosto de 2009
De no creer
Cadáver exquisito, Grupo Ruans
jueves, 12 de marzo de 2009
Danza visual

Sus pupilas componen
y unas falanges dobladas
ejecutan la pieza entera
El iris camaleónico
pierde mi razón
y en espirales corre, asustado
En hipnosis,
recito el himno
de mi escepticismo, de mi alexitimia
Y las miradas, fundidas
aprenden los pasos de baile
que nuestras piernas torpes nunca sabrán
Y en el baile de ojos, reímos
porque sabemos lo absurdo del mundo
que no es capaz de danzar en nuestra pista, virgen
martes, 24 de febrero de 2009
Disparador
Se escuchó. Tibio, sordo, esperanzador. En aquella noche sofocante, el calor abrasaba los cuerpos. Eran cuatro. Todos pelados, colgados, las peladas colgaban hacia el costado, como si nada.
Sí, había sonado. Una vez. Se había confundido con los sonidos arrasadores de las motocicletas. Pero a nadie le quedaba dudas, era un disparo, ineludiblemente. Tenían que inventarlo para que saliera un tema de escritura. No toleraban más estar ahí, callados, a la expectativa, cada uno sumido en cavilaciones de toda índole. Los cuatro escribían sobre disparos y esos disparos, que eran cuatro, sonaban en ecos.
Uno tomaba su cabeza, exprimiéndola para encontrar la víctima de aquel disparo.
Otro, atento a su alrededor, buscaba la situación propensa para que se produjera aquel suceso.
La otra, masticando el bolígrafo, le sacaba punta a las causas, las motivaciones que habían conducido a ese hecho ya consumado.
Pero ninguno de ellos veía que la víctima de aquel disparo eran esas cuatro hojas en blanco que habían sido masacradas con palabras vomitadas, con balas de tinta consumiéndose.
La situación era aquella. Ese bar, con luz tenue, el reggae sonando de fondo, un suave murmullo en la parte trasera. Los bolígrafos en carrera, persiguiendo ideas que se escapaban. Los dedos inquietos, taladrando el vacío de argumentos. Los vasos vacíos, el culo de la cerveza. El cenicero apenas usado. Y las motos con vestigios de motor-disparo. Era aquel disparador.
La causa, las motivaciones. Un bloqueo comunitario. El vacío, ante la multitud de otras ideas. Pues los disparos tienden a producir una sensación de gran magnitud. Quién no tendría nada que decir frente a un disparo. Desde el más frío y violento, hasta el más piadoso y compasivo tendría que aludir a aquel hecho. Espectáculo de bárbaros, drama, tragedia, espanto, temor. Era el motivador, el disparador que todos precisaban.
La víctima: este cuento mutilado, sumergido en cerveza tibia, olvidada.
La trama: imposible divisarla, se la había ocultado detrás de todas las palabras, o se habían perdido en la embriaguez de la noche temprana.
El victimario: esta cabeza, pelada, colgando hacia abajo, el costado. Una soga de hilo sisal, precario, la somete. Así, colgada, pelada, destripada, esta cabeza fue capaz de producir aquel disparo, que sin embargo no ha sido escuchado aún.
El final: la cerveza derramada, nuevamente, la sangre chorreando sobre la hoja. Un jugo espumoso, carmesí, hundiendo las palabras que se esfuerzan por salir a flote para encontrar ese final esperado, que se esconde silencioso, detrás del sonido de una pistola muda. Este bolígrafo inmundo.
17/02/09
lunes, 22 de septiembre de 2008
Dejame

Dejame:
Saberte lejos de mí sin rencores
Sentirme cerca de vos sin presiones
Vivirnos nuestras vidas en paz
Sernos felices y complacer mis libertades, que son lo único al fin y al cabo
Poderte contar nuestras cosas sin clavarme en una cruz
No serte cruel frente al mundo
Pedirte un mísero perdón si es que te existió alguna vez una gota de cariño
Pensarte un recordable agrado en mi futuro
Seguirte siendo pasado sin olvidar mi presente.
13/01/05
domingo, 20 de julio de 2008
Desnudarme, de vos

Cuándo terminaré de desnudarme de vos
cuándo mis entrañas dejarán de azotarme,
de recordar culpas ilusorias.
Cuándo podré reinventar intereses,
fingidos paisajes abarrotados de juventud.
Y de nosotros solos y tan solos
que ni siquiera necesitábamos a uno mismo
para completar los espacios.
Si te hubiese podido decir,
si te hubiese vomitado a la hora justa,
aunque siempre lo hago más tarde.
Por qué será que el tiempo me persigue,
me inculpa, me cubre de soledad.
No estarás escribiendo como yo,
pero anoche, anoche… eras vos, lo sé.
Y ahora, en un escrito más en el cual estás,
me pregunto si no habré mentido al creer
todo lo que había asegurado.
Siempre es tan tarde.
Estoy vieja y alejada de mí,
me es imposible responder.
Podrás responder…
2007
viernes, 25 de abril de 2008
Desteñido
Un grito desahuciado, descolorido, sin tinte. Un grito mutante, iba adoptando diferentes estados.
Corría el rumor de que su muerte había sido consecuencia del aislamiento, era un completo ermitaño. Sin embargo, algún rastro ha quedado. Daba a entender que el grito tenía vida propia, lo parió desde sus entrañas. Simplemente el embarazo había durado veinte años.
Salió de su boca, salpicando, visitó tantos oídos sordos, inquieto iba y venía, subía y bajaba. Tenía incontables tonos. Agudo, vivaz, grave, ronco, agonizante, tieso, juguetón y hasta silencioso. Enmudecido por los gritos de la casa, paredes que también hubieron de parir gritos.
Supo arrasar con la pintura, resquebrajar el techo, oscurecer el sol que se arrastraba vagamente por las hendijas de la ventana.
Los objetos fueron cobrando un negro profundo, o un blanco que contrastaba tanto. Algunos grises se mezclaban.
Y los colores escurriéndose deprisa, por las grietas; como él…
El grito seguía, muchos creemos que nunca se apagó. Será que no está muerto, será que ahora su tumba grita, más fuerte, más dolorosa.
12/02/08
Del otro lado

Yacía fúnebre, volando por los aires de la imaginación con el único deseo de encontrar la razón de sus penas y la sola esperanza de solucionarlas.
¡Sólo un sorbo, uno y acabaría todo! ¡Sólo lo encontraría con... la muerte!
¡Lo hizo! ¡Lo bebió! Y con eso pasó al otro lado del mundo, fue al más allá. Pudo vislumbrar un brillo entre tanta oscuridad, que lo guió. Traspasó el reflejo del verdadero cielo, aquel paraíso... Una paz inconmensurable lo recorrió por completo.
Sus ojos fríos, perdidos en un mar de desentendimiento, recorrieron el paisaje. Miles de almas rondaban de acá para allá, soltando sonoras carcajadas, felices, alegres.
Sí, lo había descifrado, descifró la manera de deshacerse del sufrimiento.
Finalmente sería libre por toda la eternidad.
29/10/01
